El Sistema Lean de Motivación (by Larry Miller). Parte 1

Traducido con el consentimiento de Larry Miller (www.lmmiller.com)

Este artículo se publicó en el Newsletter de Industry Week http://www.industryweek.com/lean-six-sigma/lean-system-motivation)

El Toyota Production System o Lean Management, se ha descrito de formas muy diversas. Es la erradicación sistemática del desperdicio (todo aquello que no añade valor al producto ó servicio). Es la Mejora Continua. Es esforzarse por alcanzar procesos libres de interrupciones. Es centrarse apasionadamente en servir a los clientes. Es muchas cosas.

Pero uno de los aspectos de Lean al que, según mi opinión, no se le ha prestado suficiente atención, es que Lean es un amplio sistema organizativo y de motivación que crea cultura de alto rendimiento. Demasiadas veces, las implementaciones Lean sufren de falta de habilidades en resolución de problemas, pero es un fallo del sistema o de la cultura de motivación. Muchos otros dependen de la suposición “Eso deberían ya saberlo” que normalmente termina en decepción.

Competencia X Motivación = Rendimiento

ó

Aptitud X Actitud = Rendimiento

Básicamente, el Rendimiento de las empresas se basa en el comportamiento humano, y realmente existen dos modos de lograr ese alto rendimiento: uno es la competencia o aptitud y el otro es la motivación o actitud. Debe haber competencia en habilidades técnicas y en habilidades sociales como por ejemplo trabajo en equipo y resolución de problemas. Pero las herramientas son inútiles, a no ser que los individuos estén motivados para utilizarlas. Basándome en mis experiencias en Toyota, Honda y otras organizaciones de alto rendimiento, existe un alto grado de motivación, no solamente por conseguir el éxito personal, sino el éxito colectivo del grupo, del equipo y de la empresa

Muchos de los que están ahora implementando Lean, harían bien en centrarse en motivar a todos los miembros de la organización.

En este artículo os hablaré de los modos de construir esa cultura de la motivación.

Existen docenas de teorías y cientos de libros sobre motivación. Sin entrar a debatir sobre ellas, lo mejor es reconocer que las personas se motivan por cosas diferentes, en tiempos diferentes y en circunstancias diferentes. Algunos se motivan con dinero y otros con una simple llamada o comentario positivo de un superior. En psicología experimental, existe la idea de “varios tipos de estímulos” esto significa simplemente que al mismo tiempo, podemos estar motivados por objetivos profesionales a largo plazo, el deseo de servir a nuestra familia, el dinero o el reconocimiento social como miembros de un equipo. Múltiples factores están reforzando o influyendo negativamente en nuestro comportamiento, del mismo modo que nuestro comportamiento es el resultado de la suma de todos esos diferentes estímulos. Centrarnos en una única fuente de motivación “o estímulo” es un error. Lo mejor es optimizar todas las formas de motivación y de este modo impactar en el mayor número de personas, las cuales tienen sus propios deseos personales.

El trabajo de la dirección es optimizar todos las fuentes de motivación disponibles para aumentar los comportamientos que contribuyen al éxito de la organización.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Existen principalmente tres tipos o fuentes de motivación:

  1. Propósito o significado
  2. Relaciones sociales
  3. Recompensas o castigos según la situación.

Imagínatelo como una estructura desde lo espiritual a lo material. Sugiero que no se juzgue si uno es mejor que el otro. Si estás muerto de hambre, conseguir comida es lo más importante en ese momento. En diferentes momentos de tu vida cada fuente de motivación puede ser más o menos importante.

Sin embargo, quiero puntualizar que centrarse solamente en lo material, o en uno mismo, es un síntoma de debilidad. Está demostrado científicamente que somos más felices cuando nos centramos en servir a otros, trabajamos en grupos y cuando sentimos que nuestras vidas tienen un propósito noble.

Vamos a centrarnos en cada una de ellas y ver cómo podemos aprovecharlas en nuestras organizaciones.

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